· Año: 2007
· País: Reino Unido
· Edad: Mayores de 13 años
· Valoración: Desde luego, el verbo cerrar debía verse por algún lado, y el gerundio del título es sin duda la mejor ventana. Tan cerrada está la película de Sir Richard Attenborough y tan apretujados dentro sus dramas y melodramas, que hay que entrar en ella con un abrelatas... Dos tiempos, 1941 y 1991, y dos lugares igualmente separados, Branagan, un pueblo de Michigan, y Belfast, pretenden atar entre saltos y adivinanzas un rebuscado cruce de sentimientos y de relaciones que han marcado la vida entera de los protagonistas.
El trenzado narrativo que ofrece el director, yendo y viniendo de fechas y continentes, obliga al espectador a un pequeño esfuerzo de identificación de personajes y relaciones, lo cual resulta, en cierta medida, lo más entretenido de la propuesta junto a ese modo ya clásico de ir desgranando la intriga en la boca de la audiencia. Y no hay peligro de quedarse a medias en la intriga, pues el título es rotundo al respecto: se trata de un círculo y se acabará cerrando.
Podrían destacarse los diversos frentes y pulsos interpretativos, como el que mantienen Shirley MacLaine y Christopher Plummer (que se resquebraja por completo al final) o el mucho más sólido entre Pete Postlethwaite (Michael Quinlan) y Brenda Fricker (abuela Reilly), o el de todos ellos cincuenta años atrás, donde poco hay que rascar aparte de la enorme belleza de Mischa Barton y una cierta tendencia al recuerdo edulcorado.
En cuanto al conglomerado de "temas" que trata, esta película es imbatible. Quizá el esencial sea el amor por encima de todo, o el de la memoria, la fidelidad o la mentira; pero a su alrededor bailotean los asuntos más diversos, desde la soledad a la guerra y desde el clasismo hasta un ligero enfoque sobre el terrorismo del IRA... La mezcla es, por lo tanto, peculiar: seda y pana, dulce y amargo, vejez y juventud, cursilería y..., bueno, tal vez en ese punto se le haya escapado el contrapunto.