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Escrito por Avelino FV
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viernes, 01 de febrero de 2008 |
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· Año: 2008 · País: EE.UU. · Edad: Mayores de 13 años · Valoración: 3 Ni siete años ha considerado Hollywood como plazo prudente para que el imaginario colectivo yanqui no se traumatizara con la profanación de otro de los tótemes neoyorquinos. Quizá ver la Estatua de la Libertad convertida en María Antonieta y a su cabeza jugar al "gua" con los ciudadanos sea un impacto algo travieso comparado con las Torres Gemelas desplomándose grotescamente como dos polos de limón gigantes en el desierto. Pero es precisamente esa sensación de "comodidad ante la ficción imposible" con la que ha coqueteado el género de terror a lo largo de sus últimos 200 años de vida, aunque el cine haya encontrado una perversa variante: el falso documental y su doble hélice de realidad y fantasía. Una tendencia que popularizó "El proyecto de la bruja de Blair", que alcanzó un solvente grado de maestría con "REC" y que ahora se amplifica gracias a la histeria colectiva (las ordenadas huidas de los neoyorquinos ante lo que consideran sin duda un ataque terrorista es lo más "real" de la función) en "Monstruoso". Pese a todo, es inevitable recordar que la sombra del filme de Balagueró y Plaza es muy alargada, tanto como un Godzilla a la española capaz de mojarle la oreja y partirle las piernas al bicharraco de marras. La estructura elegida por Mat Reeves también es modelo de relato terrorífico clásico: una amplia (y a veces fastidiosamente trivial, aunque ayude a conectar con su presunto público adolescente) introducción donde reina la normalidad antes de que haga acto de aparición el macro-caos; después, la alocada huida entorpecida por los "absurdos impulsos" del galán para salvar a su dama en apuros y, finalmente, un desenlace casi de western, con el monstruo mirando cara a cara y obscenamente a la videocámara que le descubre, y que nos lo descubre. "Monstruoso" juega en corto y le sale bien: 85 minutos de miedo desconocido (nunca se desvela el origen del mal) en estado puro son ideales para pasar un buen mal rato y salir a la calle con una reconfortante sensación de irrealidad palomitera. Al fin y al cabo, ninguno de los colosos destrozones llevaba barba ni turbante.
Leer noticia original en: http://www.hoycinema.com/Monstruoso-2008.htm.
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