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Escrito por Avelino FV
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viernes, 02 de mayo de 2008 |
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· Año: 2007 · País: España · Edad: Mayores de 18 años · Valoración: 1 Si el propósito de esta película es reflejar una sociedad en vías de desintegración no será porque más de uno no se dé de cabezazos contra la pared al salir del cine. Tres horas de largos, largísimos planos para pedir a gritos que alguno de los tres protagonistas de esta cinta de 178 minutos abra la boca y diga algo, una frase. Una verdadera tortura si tenemos en cuenta lo caro que está el cine y lo caro que es un rodaje (financiado o no con dinero público) para que haya que soportar la misma cara de angustia durante algo más de diez minutos sin mover un músculo en el mismo plano.
Todo esto lo consigue el director catalán Salomón Shang en su última película Reencarnación, "un fiel reflejo de unos protagonistas que deambulan por una ciudad fantasmal que retrata la angustia humana en espacios de honda desolación". Ahí es nada. La ciudad fantasmal resulta ser Barcelona y la honda desolación responde a un triángulo amoroso en el que ninguno de los personajes consigue lo que ansía, uno de tantos lugares comunes que se han podido ver a lo largo de la historia del cine frecuentemente contados con algo más de ingenio y sobre todo, en mucho menos tiempo.
Los protagonistas de esta "Historia Interminable" son Tony Corvillo, Nuria Prims a la que podemos ver en Historias del Kronen de Montxo Armendáriz y Judith Uriach. Los tres actores son catalanes pero en esta ocasión y al hilo de la fatalidad que les ha tocado vivir en "Reencarnación" son castellanoparlantes "La elección de la lengua está amparada en que sus inclusiones pueden asociarse como metáfora de los propios catalanes alienados por su sociedad, por su ciudad". Una no muy acertada reflexión si lo que se pretende es llevar la película fuera de "fronteras" catalanas. ¿Cómo mostraría un gaditano o un murciano su propia alienación?
Para mayor complicación, en ocasiones no es motivo de ello, pero visto el percal, la película fue filmada en blanco y negro "con una textura sucia muy buscada" y una fotografía decadente. Está construida a partir de largas y lentas tomas con apenas diálogo cuyas escasas frases te rescatan del inevitable sopor de los primeros tres cuartos de hora sin una palabra. Sólo el sonido ambiente te da pistas de lo que estás viendo y te corrobora lo que muchos ya sabemos: Barcelona es una ciudad con mucho tráfico.
La soledad, la maldad y las metáforas en general no tienen por qué ir seguidas de 178 minutos de "castigo" para que el espectador se dé cuenta de la desolación que le rodea en las grandes urbes. Esta idea del pesimismo más angustioso y aplastante del llamado cine experimental también puede contarse en apenas cinco minutos a modo de cortometraje de cine mudo. Muchos lo agradecerían.
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