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Lars y una chica de verdad |
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Escrito por Avelino FV
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viernes, 25 de abril de 2008 |
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· Año: 2007 · País: EE.UU. · Edad: Mayores de 7 años · Valoración: 4 Esta es la historia de un hombre solitario que se compra por internet una muñeca hinchable; ya saben, una de esas de tamaño real con los orificios adaptados para... ¡Basta! -como le grita Patricia Conde a Ángel Martín cuando va a decir una barbaridad-. Pero no viene al caso: la película de Craig Gillespie, uno de los sleepers (éxitos sorpresa) de la temporada indie y uno de los éxitos de público del festival de Las Palmas, en donde se estrenó, es más bien casta y no contiene ninguno de los chistes previsibles. En realidad, ni siquiera pertenece al género de la comedia gamberra sino a la comedia dramática de rango terapeútico, que tantos títulos suma en la tradición independiente. En efecto: el protagonista, Lars, no es sólo un hombre tímido sin vida social, sino un verdadero enfermo que no soporta el contacto ni social ni físico. Tiene, desempolvemos el título de psicólogo, alguna forma de autismo del tipo de los que describe Oliver Sacks en su popular libro "El hombre que confundió a su mujer con un sombrero". Pero tiene también la oscura intuición de curarse creando esta alucinación bien tangible y mullida que le permite "tratar" su problema, aunque sea metiendo en el juego a sus seres cercanos. La fuente de la comedia de la película -una comedia suave y más bien melancólica, como el propio Lars- proviene de ahí: de los esfuerzos de su familia y vecinos que, como en Fuenteovejuna, se juramentan para ayudarle. Así, la película pierde en carga satírica lo que gana en valores humanísticos y solidarios: piensen que la versión negra de esta misma historia concluiría con la reclusión de Lars en un psiquiátrico.
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