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· Año: 2008 · País: EE.UU. · Edad: Sin clasificar · Valoración: 4 Avalada por un reparto de lujo, Dueños de la calle, sigue la estela que dejan películas como American Gangster o Infiltrados. La corrupción policial y las bandas de chicos malos aderezadas con una buena sesión de tiros y sangre por doquier se ha convertido en la fórmula del éxito del thriller de nuestros días.
El cabecilla despiadado y malhumorado al más estilo Harry El sucio, Tom Ludlow, interpretado por Keanu Reeves es un policía de los Ángeles que está de vuelta de todo y que actúa de forma despiadada con todo aquel que no respeta las leyes establecidas. Pronto se dará cuenta que él mismo y su manera de actuar son producto de la corrupción y de un círculo vicioso que toca todo lo que le rodea. Tendrá que decidir si ir con la corriente y disfrutar del triunfo o luchar a contracorriente e ir hasta el fondo del asunto.
Junto a Reeves está Forest Whitaker quien da vida al comandante de policía que respalda a su subordinado en todas las carnicerías que crea para salvar a los inocentes. Como es habitual en este actor, una interpretación impecable (la mejor de la película) que siempre da mucha presencia en las cintas en las que aparece. Algo parecido pasa con Chris Evans (el guaperas de los Cuatro Fantásticos), pero no por su calidad interpretativa, si no más bien por su cara bonita que siempre es agradable en cualquier filme. Su papel es el del policía que investiga los asesinatos frustrados de Ludlow y que por su inexperiencia y juventud se deja convencer por él para ayudarle en su escalada hacia "los dueños de la calle".
Otra sorpresa dentro del reparto es Hugh Laurie, quien en esta ocasión se deja la cojera en casa y se pone en la piel de un policía de asuntos internos que mete las narices siempre donde no le llaman, Él parece ser el único que ve la corrupción que se mueve dentro del cuerpo. Un papel pequeño, pero fundamental en la trama.
A pesar del reparto, el que no brilla lo suficiente (incluso acaparando el papel protagonista) es Keanu Reeves, que aun estando aceptable en un guión de estás características no ha sabido aprovechar la oportunidad y marcarse un tanto. Se trata de una historia basada en un thriller, que si está logrado, es un caramelito para el público, pero al papel de chico malo y derrumbado tras la muerte de su esposa no ha sabido exprimirle todo el jugo.
Dueños de la calle es el debut en la dirección de David Ayer, guionista de películas como Training Day, SWAT o Dark Blue, ninguna de ellas comedia romántica precisamente. Ayer sabe lo que se hace en esto del thriller y para ello ha contado con James Ellroy (L.A Confidential) y Kurt Wimmer (Ultravioleta, El secreto de Thomas Crown), dos guionistas de lujo que han creado una historia de "polis" que a veces peca de pasar por varios lugares comunes en esto del thriller pero que deja un buen sabor de boca por tratarse de un guión elaborado. Sin duda, una de las ofertas de la cartelera para aquellos que rehuyen de los grandes abalorios y colorines de los efectos especiales y son amantes de las, al menos, entretenidas historias de polis.
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