· Año: 2008
· País: EE.UU.
· Edad: Mayores de 18 años
· Valoración: Los hay que tienen una jeta que se la pisan pero, al menos, van haciendo ostentación de ella, así que, con un poco de suerte, hasta pueden resultar simpáticos. Los que se han inventado el asunto este de "
Rompiendo las reglas" no se han molestado en disimular que es una copia moderna de "Kárate Kid", original y secuelas, todas en una. De hecho, incluso van alardeando por los bulevares norteamericanos, repletos de ejecutivos de abundante gomina y comida rápida, que estamos ante el nuevo "Kárate Kid", revisión actualizada con la que piensan comprarse tres barcos más y unas cuantas mansiones que quemar en el próximo incendio.
Y de eso va la historia, con los mismos defectos y las mismas virtudes, aunque incluso menores. Ya se sabe: chico nuevo que no se adapta a la ciudad, que es maltratado por el matoncillo de turno y que aprende un nuevo arte marcial (siempre hay uno nuevo) en un pispás, vamos cuestión de semanillas, como si los de Matrix les dieran uno de esos cursillos acelerados con maquinilla y todo.
Hasta la protagonista es copia de la original, rubita, redondita y bobita. Y también las virtudes, que se refieren a las peleas en sí, bastante logradas y modernizadas gracias al paso del tiempo. Pero si Macchio conseguía desprender una ternura inigualable producto de su ingenuidad y niñez, este
Sean Faris, una copia de
Tom Cruise en alto, no destila nada más que ciertas dosis de ira mal reprimida e incluso atisbos de chulería penosamente entendida.
Así que nada nuevo bajo los puños. Película para especialistas en la bronca, para los macarrillas de barrio y para los que aún añoran a Bruce...