· Año: 2008
· País: EE.UU.
· Edad: Mayores de 13 años
· Valoración: 2
El prestigioso cazador se dispone a capturar la gran pieza. O dicho de otro modo, el reconocido cineasta
Martin Scorsese le apunta con su cámara a los legendarios Rolling Stones. Uno se sienta a ver un choque de trenes. Pero, no chocan: pasan el uno al lado del otro a toda velocidad. Ruido, vértigo, traqueteo, zumbido, aceleración, fragor, gran espectaculo, sí, pero no topetazo.
Y lo que ha pasado es que tras un arranque espectacular de cine, con Scorsese tejiendo una especie de intriga sobre lo que será la película, de inmediato se deshace el suspense y queda el asunto definido tal cual: es un concierto.
Al decir que "
Shine a Light" es exclusivamente la filmación de un concierto, se dice, de paso, todo lo que no es: no es un un análisis, ni una minuciosa observación, no es un homenaje, ni un documento único (es, eso sí, un concierto de los Rolling Stones)... Ni siquiera se puede decir que sea, en puridad, una mirada objetiva al grupo o a sus componentes, pues sólo se les coge en la mejor versión de sí mismos: sobre un escenario. Aunque haya algunas lonchas (por cierto, lo más divertido de la película) de archivo e imágenes viejas llenas de ese encanto grotesco de lo vanidoso y fatuo de la juventud cuando se mira siglos después...
Todo el aparato visual, el vistoso entramado de cámaras y montaje que prepara Scorsese, se pone al servicio de un verbo demasiado simple: mirar. No se atisba, no se descubre, no se acecha, no se opina... Se mira y se ve al mejor grupo de la Historia tal vez no en su mejor momento pero sin duda en su mejor lugar, la escena.
Dicho lo cual, o sea, que Scorsese se amilana ante la fiera y en vez de cazarla, la fotografía, admitiremos que "Shine a light" nos ofrece a un
Mick Jagger de olimpiada, un pincel, un adolescente con la cara de una hoja de cómic rasgada y arrugada, y con unos tipos detrás que la imagen de Scorsese define sin querer: el pisoteado por el tiempo Richards, el macarrón Wood, el venerable marciano Watts... Mirarlos a ellos es mucho más que observar y analizar a otros, es cierto, pero da la impresión de que, en el fondo, esta película desvela más del cazador que de su pieza, del que filma que de los filmados.