· Año: 2007
· País: España
· Edad: Mayores de 13 años
· Valoración: Pablo Llorca es un genuino francotirador del cine español, quizá por eso se le reconoce más fuera que aquí; a ver si rompe su involuntaria condición de marginal con esta película con bonito título de bolero, una de las más ligeras y accesibles que ha firmado. De hecho, su estilo sorprende por su relativa transparencia -si fuera un cómic, sería de línea clara- si bien el despojamiento y la libertad de su forma de narrar revela una inequívoca impronta modernista: fruto de los ajustados presupuestos que maneja, su cine es un triunfo del minimalismo y de la economía (narrativa y de la otra).
Ésta es una pieza que cabe calificar de meta-ficción: cuenta una historia pero al mismo tiempo alude sin cesar a resortes narrativos, los que pone en marcha ella misma y los que mueven todo relato. Un paciente de un asilo mental que, como el marqués de Sade, escribe en las paredes por falta de papel, recibe la visita del diablo en persona, en la persona de
Luis Miguel Cintra, nada menos, el inefable cómplice de
Manoel De Oliveira. Las historias que le cuenta son mejores que las fantasías del recluso sobre eróticas diablesas y ajustes de cuentas con sus guardianes. En particular, la historia de amor que vivió con una mortal (Mónica López), y en la que se pone en escena tanto el libre albedrío como la tentación de la ubicuidad. Al final la historia es triste, intensa y hermosa como un bolero (de nada le sirve saber más por viejo que por ser diablo) y está contada con tal originalidad que el espectador la sigue con el mismo interés que el recluso que luego podrá escribirla.