· Año: 2008
· País: España
· Edad: Sin clasificar
· Valoración: Sólo la osadía de un debutante es capaz de enfocar el fin del mundo en un secarral del sur de España en vez de en Washington o Nueva York, y en un chabolón en el páramo en vez de en la Casa Blanca. Francisco Javier Gutiérrez, el director, tiene además el descaro de amenazar a la Tierra con un meteorito gigante sin que asomen la jeta
Bruce Willis, Schwarzenegger o
Harrison Ford. En "
3 Días" nos comemos el meteorito nosotros solos con un protagonista llamado Víctor Clavijo, seco y nervudo como la propia historia, la propia fotografía y el propio curso zigzagueante de la trama, que empieza en apocalipsis y termina, digamos, en génesis.
Su éxito en el reciente festival de Málaga se justifica por completo al ser una película distinta, narrada con garra y que transcurre cuesta abajo, hasta llegar desbocada a un desenlace. Y hecha de un modo sencillo, pero impactante, con una luz que da sed y siempre a la búsqueda de esa imagen que cliquea dos veces en la retina.
La película toma rápidamente una decisión no sé si buena, pero en todo caso valiente y prudente: no pudiéndonos mostrar a lo grande el caos y la histeria general que preceden, se supone, al anuncio del final del mundo, se va por completo de allí y le propone al espectador otro "tema", incluso otro "
género", un pequeño pero brutal "thriller" sobre unos niños y un despiadado asesino. La mezcla es arriesgada, y también genial: sobre ese mundo paralelo y asequible a la cámara de Francisco Javier Gutiérrez se recrea igualmente la amenaza de un choque fatal.
Lo curioso es que esta sobria película está llena de "contenidos" de otras películas, pero los usa de un modo inteligente y hasta innovador. Contenidos obvios, como los del "cine de meteoritos" o el de "psicópatas", a otros casi tan obvios, como el "
vértigo" del protagonista o su mundo onírico que podría recordar a Del Toro.
El director pulsa con muy buen juicio las teclas del cine que quiere hacer, muy de mezclilla pero esencialmente arrebujado en la ciencia-ficción, aunque también en ocasiones (pocas) lo deja a medio rebozar, como en las escenas finales de lucha (¡qué mal se pelean los actores españoles!)... Aunque quizá lo esencial de esta película sea el modo en que desprecia y hace que despreciemos el cacareado fin del mundo. ¡Bah!