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Autor Tema: RESISTENCIA GLOBAL AL CAPITALISMO INMORAL  (Leído 863 veces)
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trostki
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« en: 29 de Junio de 2005, 11:35:51 »

El 1r Foro Social Mediterráneo (FSMed) celebrado en Barcelona, del 16 al 18 de junio del 2005, reunió a entre 4.500 y 5.000 participantes (delegados, voluntarios, intérpretes, periodistas...), con una presencia muy importante de representantes de organizaciones de las orillas sur, este y norte. En el transcurso de los tres días, se celebraron unos 200 seminarios y talleres, 9 conferencias centrales, asambleas de mujeres y del movimiento antiguerra y diversos encuentros sectoriales de campesinos, de organizaciones de apoyo al pueblo palestino, de grupos de inmigrantes... El FSMed sirvió como un primer paso para el encuentro, el acercamiento y el intercambio entre colectivos de las distintas orillas. Unos 250 voluntarios participaron en el evento y el grupo de intérpretes de Babels coordinó a 260 traductores voluntarios de distintos países.

Uno de los elementos más destacados de este 1r FSMed fue la alta participación de delegaciones del sur y del este del Mediterráneo. Desde Marruecos, los Balcanes y Grecia se organizó un autocar, respectivamente, con 50 delegados y delegadas cada uno, y se contó con delegaciones numerosas del sur de Francia e Italia. Pero a pesar del alto interés por parte de grupos del sur para participar en el evento, en total se solicitaron 1.200 visados, sólo un 60% fueron aceptados. Unos 500 representantes de organizaciones de derechos humanos, de grupos de mujeres, de ecologistas... de Marruecos, Argelia y Túnez, principalmente, no pudieron participar en el Foro. El Gobierno español rechazó la tramitación de su visado alegando falta de tiempo, la pérdida de los papeles o por la aplicación del Tratado de Schengen. Una actitud lamentable por parte un gobierno que alardea de tener “otro talante”, abierto al diálogo y con sensibilidad respecto a las demandas de los movimientos sociales.

Ejes temáticos El FSMed tuvo tres grandes ejes temáticos transversales a la mayor parte de seminarios y talleres: la denuncia del proceso de liberalización económica en el Mediterráneo; la defensa de los derechos humanos y de las libertades democráticas en toda la región; y el rechazo a la ocupación militar y a la estrategia imperialista, en especial, en Palestina y Oriente Medio. Las mujeres, los inmigrantes y los campesinos de las distintas orillas tuvieron un papel central en el FSMed con grandes conferencias específicas sobre las resistencias de las mujeres en la región; las causas y consecuencias de las migraciones; y las estrategias para llegar a la soberanía alimentaria en el Mediterráneo. El viernes por la tarde, en horario de prime time y como actividad única, se celebró la asamblea de mujeres que reunió a unas 500 delegadas de toda la región, quienes denunciaron la triple dominación que acecha a las mujeres en el Mediterráneo: la dominación patriarcal, el neoliberalismo y el funda mentalismo. En la declaración final, la asamblea de mujeres convocó a una jornada de acción global contra las violencias contra las mujeres cada 25 de noviembre. En el 2005, esta jornada tendrá como objetivo apoyar a las mujeres iraquíes encarceladas arbitrariamente y exigir su inmediata liberación. En el FSMed, las mujeres contaron una centralidad destacada, del cual el resto de foros mundiales y regionales deben de tomar buena nota.

Los grupos pacifistas, antimilitaristas y contra la guerra tuvieron un espacio propio: la asamblea de los movimientos antiguerra, que no contó con exclusividad horaria a diferencia de la asamblea de mujeres, y que aprobó convocar una jornada de acción global contra la guerra y la ocupación en Irak y Palestina, el 18 y 19 de marzo del 2006, coincidiendo con el tercer aniversario del inicio de la guerra en Irak. La asamblea también aprobó convocar acciones, entre el 6 y el 11 de noviembre, contra las bases militares en la región.

A pesar del amplio abanico ideológico de organizaciones promotoras del FSMed, las conferencias, los seminarios y los talleres, en general, transmitieron un mensaje radical de denuncia de las políticas neoliberales y de la estrategia imperialista. Los colectivos del sur, especialmente, se mostraron claramente beligerantes contra “el modelo de desarrollo” que quiere aplicarse en la región y contra los intereses geoestratégicos, tanto europeos como americanos, en el Mediterráneo.

Asamblea de movimientos La asamblea de movimientos sociales, que se celebró un día después que terminara el Foro, reunió a unos 500 delegados y delegadas de todas las orillas. La asamblea hizo público su rechazo al proceso de liberalización económica y al “europartenariado mediterráneo” y convocó a una jornada de acción en toda la región el 27 y 28 de noviembre, coincidiendo con la cumbre euro-mediterránea en Barcelona. La declaración final incluyó un calendario de movilización común para los movimientos sociales en el Mediterráneo con jornadas a favor de la lucha campesina y contra la OMC, el 10 de septiembre; contra la directiva Bolkenstein y los acuerdos del GATTS, el 15 de octubre; por los derechos de los sin papeles y por la libre circulación de personas, el 18 de diciembre, entre otros.

Las conclusiones de los seminarios y los talleres del FSMed definieron el calendario de acción de la asamblea de movimientos sociales que supone un paso importante para avanzar en la coordinación de los movimientos en la región. A partir de ahora, se tendrá que ver el cumplimiento y apropiación real de este calendario por parte de unos movimientos y organizaciones regionales con muy poca tradición de trabajo común. Sea como sea, éste es de todos modos un primer paso, que debido al punto de partida, se debe de valorar como muy positivo.

A nivel político, y a pesar de las tensiones previas a la organización del FSMed, no existieron problemas significativos. En todo caso, la cuestión más polémica, tanto antes como después de la celebración del FSMed, fue la cuestión del Sahara. Las semanas antes grupos pro-saharauis acusaron al comité organizador tanto local como internacional de no dar al Sahara un papel destacado en el marco del FSMed llegándose, incluso a formular declaraciones muy graves contra personas del comité internacional de Marruecos con una trayectoria intachable de defensa de los derechos humanos y a favor de la autodeterminación saharaui. En el transcurso del FSMed grupos pro-Hassan VI irrumpieron en seminarios sobre el Sahara y en concreto en la manifestación final con el objetivo de boicotear estos actos. De todos modos, los organizadores consiguieron aislar a los provocadores y la asamblea de movimientos sociales aprobó un documento de apoyo a la lucha del pueblo saharaui. En el FSMed, y a dif erencia de otros foros europeos donde las tensiones políticas en el sí del comité organizador se han visto reflejadas en la puesta en escena del foro, en este caso no fue así. A rasgos generales, puede afirmarse que ninguna organización copó el FSMed ni se realizó un uso instrumental del mismo.

A nivel organizativo, el FSMed dio cabida a un alto número de actividades: seminarios, talleres, exposiciones, reuniones sectoriales, actividades culturales... que se llevaron a cabo sin mayores contratiempos. La logística, el sistema de interpretación, el uso de salas funcionó en todo momento. En relación a los servicios de alimentación (tanto al catering en el interior del recinto como a los stands de comida en el patio exterior) hay que destacar los principios de comercio justo y los criterios sociales que se establecieron. A diferencia de otros foros europeos, en el FSMed en ningún caso se vendieron productos de Coca-cola o de otras multinacionales y se aplicó una política de precios accesibles.

Algunas debilidades Pero a pesar de los elementos positivos, el FSMed contó con importantes debilidades. Seguramente, la más notable fue la poca asistencia de público catalán y del resto del Estado. A diferencia de otros foros regionales, el FSMed no trascendió el núcleo de organizaciones promotoras y no fue una iniciativa central en la agenda de los movimientos catalanes y estatales, ni tampoco para el grueso de los sectores sociales que participaron anteriormente en las movilizaciones contra la guerra o contra la globalización neoliberal. Resulta paradójico comparar los 1.100 estudiantes catalanes que asistieron al FSE en Florencia o los 2.200 en París con la escasa presencia de estudiantes en el FSMed, que en las mismas fechas de este Foro estaban, además, de exámenes. Esta poca participación e impacto local podría explicarse por varias razones.

Por un lado, debe de tenerse en cuenta el origen de la convocatoria del FSMed a finales del año 2001 cuando fue impulsado, básicamente, por organizaciones catalanas que formaban parte del consejo internacional del Foro Social Mundial pero sin un vínculo real con las importantes movilizaciones que en aquellos tiempos tenían lugar en la ciudad. A pesar que desde un primer momento se intentó crear un marco amplio de organizaciones impulsoras, los grupos más vinculados a las dinámicas de movilización contra el Banco Mundial (2001), contra la Europa del Capital y la guerra (2002) o posteriormente movilizando a miles de estudiantes al 1r Foro Social Europeo (FSE) en Florencia (2002) o en París (2003) no se implicaron, mayoritariamente, en el proceso del FSMed y éste avanzó impulsado por un comité organizador relativamente pequeño. Sólo una parte de los sectores militantes se vincularon al proceso y otra no, y los que se implicaron en él quedaron tan absorbidos por la logística del Foro que no pudieron dedicar suficientes esfuerzos al trabajo de difusión. No se llevaron a cabo pegadas masivas de carteles, no se organizaron puntos informativos en la ciudad... elementos que habían caracterizado, en cambio, las movilizaciones anteriores. A parte, la prorrogación del FSMed en el tiempo, que inicialmente tenía que celebrarse a finales del 2003 posteriormente en el 2004 y que, finalmente, tuvo lugar en junio del 2005, fue otro elemento de desgaste del comité organizador.

La coyuntura política en la que se celebró el FSMed tampoco fue favorable, con un reflujo de la respuesta social frente al gobierno de Zapatero que con determinadas concesiones como la retirada de las tropas en Irak, la cancelación del Plan Hidrológico Nacional o la aprobación del matrimonio entre parejas del mismo sexo, más una práctica política diferenciada de la de Aznar generó una importante desmovilización. Especialmente si comparamos con el período 2000 y 2003-04 con grandes protestas antiglobalización, contra el gobierno del Partido Popular y contra la guerra. A pesar de esto, recientemente parece que empiezan a despuntar algunas protestas, aunque débiles y aisladas, como contra los cierres y las deslocalizaciones de empresas o las luchas a favor de la regularización sin condiciones de los inmigrantes. Por otro lado, desde las multitudinarias manifestaciones contra la guerra en Irak se ha producido una dinámica de fragmentación y desarticulación de las luchas y los mov imientos sociales en Catalunya, y no han existido campañas e iniciativas capaces de aglutinar a un espectro tan amplio y plural de organizaciones y colectivos como en el período de protestas anterior. Estos elementos contribuirían a explicar el poco impacto del FSMed tanto en Catalunya como en el resto del Estado.

Por otro lado, las grandes organizaciones miembros del grupo promotor del FSMed, como algunos sindicatos mayoritarios, no realizaron un esfuerzo real de difusión de la iniciativa y no colaboraron con un número significativo de voluntarios, sino que, en su mayoría, se limitaron a una participación superestructural y política. En este sentido, de los 250 voluntarios presentes en el FSMed la mayor parte se inscribieron a título individual a excepción de los aportados por las organizaciones sindicales alternativas IAC (Intersidincal Alternativa de Catalunya), con 50 voluntarios, y FTC (Federació del Treball de Catalunya), con 40.

Otro de los problemas significativos del FSMed fue el desajuste importante entre la amplitud del programa y de los espacios donde se realizó el Foro y el tamaño real del evento. Los más de 200 seminarios realizados, 25 en paralelo por franja horaria, resultaron excesivos si comparamos con el número de delegados y delegadas. Este elemento junto con los dos grandes pabellones en los que se realizaba el foro hicieron que la mayor parte de conferencias, seminarios y talleres quedaran siempre medio vacíos. El ambiente de foro con salas abarrotadas, miles de personas... quedó muy lejos de conseguirse. Un formato un poco más reducido hubiera sido mucho más razonable.

De todos modos lo que no se le puede negar al FSMed ha sido la capacidad de convergencia, de reunir en un mismo tiempo y espacio a organizaciones muy diversas y plurales de todas las orillas del Mediterráneo con muy poco conocimiento mutuo y aún menos experiencia de trabajo conjunto. En este sentido, 1r FSMed ha sido un paso en la construcción de puentes y acercamiento de orillas. A nivel internacional se deberá de ver como se plantean futuras ediciones, su periodicidad, si cambian metodologías... En Barcelona deberemos de empezar a impulsar una campaña unitaria contra la cumbre euromediterránea Barcelona +10 y denunciar en la calle las políticas neoliberales que acechan al Mediterráneo.



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« Respuesta #1 en: 29 de Junio de 2005, 11:37:49 »

Esta pequeña cancioncilla está escrita con la esperanza de estimular el debate, y más importante, estimular la acción. Su lenguaje pretende ser ligeramente provocativo a veces, pero no por su propio bien. Las críticas, sugerencias, adiciones, son siempre bienvenidas.

Bien, llamadme precipitado, pero me parece que no hay tanto desacuerdo con respecto al modelo básico de parecon (economía participativa), aunque los detalles necesiten desarrollarse y perfeccionarse, y aunque por supuesto las actuales instituciones y sus estructuras evolucionen en la práctica. Incluso parece estar más claro que un componente de "parecon" - denominado complejo de trabajo equilibrado - es tan sencillo y evidente desde el punto de vista de la justicia elemental y de la autodeterminación, que es casi absurdo oponerte a él y seguir llamándote socialista.

Bien, ¿ahora qué? Si estás de acuerdo conmigo, entonces no hay muchas opciones, en mi opinión. Deberías estar pensando modos de crear instituciones alternativas, participativas, controladas por sus trabajadores -o por sus miembros- e intentar llevarlas a cabo ahora mismo. No esperes a "la Revolución"; si todo el mundo hace eso, sencillamente no habrá ninguna revolución. Y si hubiese realmente alguna - una situación en la que las instituciones del poder capitalista fueran inhabilitadas o desmanteladas por algún movimiento popular - nadie sabría qué hacer a continuación, o las técnicas necesarias para hacerlo. Si la historia nos ha enseñado algo, es que ésta sería una situación perfecta para la subversión para vanguardistas y demagogos. Algo no muy atractivo.

Parte de la motivación tras la creación de organizaciones y negocios al estilo de "parecon" hoy en día es que simplemente queremos vivir de una manera acorde a nuestros principios, con dignidad y en solidaridad con otras personas, y sí, queremos mitigar la brutalidad del capitalismo, aunque nos encontremos cómodos bajo su sombra. Pero es igualmente importante que aprendamos las técnicas necesarias para autogobernarnos, para organizar áreas claves de producción, para establecer redes de comunicación y distribución, y para construir una cultura de resistencia y cooperación, todo lo cual nos dejará mejor preparados para llenar el vacío político y económico dejado por una revolución, y desviar el crecimiento de las vanguardias, los expertos oradores, los tecnócratas y los imbéciles que pretenden gobernar "en interés de la gente".

El crear hoy una red de instituciones participativas no es un experimento académico. El grado de interés real de esa red servirá para inspirar a otros, algo difícil de conseguir actualmente. Podría incluso funcionar como un catalizador para la Revolución en mayúsculas (la cual parecen esperar muchos izquierdistas para el próximo milenio), se podría decir que ocurriría incluso en el contexto de un rico país capitalista como es EE.UU. o Canadá. Esa red no sólo plantaría en nuestra mente las semillas de una futura economía participativa, también debería establecer la base de una nueva sociedad en medio de la antigua que nos ayude ahora, pero que también nos prepare para el día en el que seamos capaces de deshacernos del caparazón del capitalismo y vivir en libertad.

Si nada de esto te parece plausible, entonces puede que estés en un serio dilema. Crear unas instituciones y una economía alternativas es mucho más difícil, en mi opinión, que organizar charlas y conferencias, atarse a los árboles, tenderse delante de unas excavadoras, ir a concentraciones, firmar peticiones, tirar ladrillos contra las ventanas de un banco o escribir mordaces artículos radicales para ocultos diarios de izquierdas; es decir, ese tipo de cosas que mucha gente cree que constituyen el "conjunto" del activismo. No me entendáis mal. No estoy diciendo que estas cosas sean inútiles. Hacer este tipo de activismo durante diez años tiene su mérito, pero es fácil, la mayoría se puede hacer en el tiempo libre, y desde luego esto no abarca todo el cuadro. Estamos lejos de aquella época en que los activistas se tomaban en serio crear una infraestructura creciente y auto sostenible, del modo que dejaran a la siguiente generación de activistas mejor equipada para imponer sus demandas, intensificar la lucha, e incluso asumir un grado superior en el control de sus vidas y su trabajo.

Éste es el camino menos atractivo, romántico y popular que podemos tomar, pero yo argumentaría que es, en muchos aspectos, una de las formas más revolucionarias de activismo de que disponemos en los países de "avanzado capitalismo". Los intelectuales de izquierdas a veces desechan tales acciones por "reformistas" y entonces corren en tropel hacia su torre de marfil o al chollo de una ONG situada en el extranjero, donde pueden producir en serie libros sin fin que tienen una limitada accesibilidad para el público - por no mencionar dudosos valores políticos - y dar largos discursos sobre su compromiso hacia la revolución. Pero para aquellos de nosotros no contentos con llenar nuestros nidos mientras esperamos que "las masas" se "levanten", mientras esperamos el segundo advenimiento de Cristo (o de Lenin, o el Che, o Emma) que barrerá la injusticia (y presumiblemente la gran desigualdad entre clases que padecemos ahora), hay mucho que hacer. Es hora de tomar en serio la idea de que los cambios pueden darse hoy, de forma que nos dejen mejor situados mañana, y que una serie de tales cambios (incluso en los mercados) puedan alcanzar a un tipo de gente crítica, que ayuden a establecer la tan esperada revolución, y al mismo tiempo elaborar la construcción de los cimientos de un futuro deseable. Si quieres llamar a tales cambios "revolucionarios, o "reformas no reformistas", o ejemplos de un "doble poder", o "la transición antes de la transición", adelante. Como siempre, los nombres son menos importantes que las cosas a que se refieren. La cuestión, por supuesto, es hacerlas.

Pero ¿qué hacer exactamente? ¿Por dónde comienza uno? Al margen de las innumerables posibilidades ¿qué tipo de institución o lugar de trabajo debería uno construir? Me parece a mí que, importen o no los principios de parecon, existe un número de criterios para elegir un proyecto o negocio en particular. El método más común es decidir sobre la base de uno o varios de los siguientes:
disponer de recursos iniciales (tanto en términos de destreza y talento humanos, como financieros);
un interés personal y/o circunstancias de trabajo atrayentes;
unos ingresos potenciales;
importancia política y social; y
un contexto local específico.

Para la gente que se toma en serio parecon puede haber muchas otras variantes o factores distintos que considerar, tales como la capacidad del proyecto para beneficiar a sus miembros, o su potencial (más allá de la mera autosuficiencia interna) para estimular o hacer crecer nuevas instituciones que estén relacionadas con las existentes a lo largo del camino, de modo que consoliden o refuercen el control de la comunidad sobre los recursos, sus trabajos y sus vidas. Cada uno de estos factores merecen ser discutidos a fondo (si hay interés, esto puede ser la base para añadir nuevos criterios a la lista), pero por el momento un comentario sobre su relación en general debe bastar.

Hay un gran peligro en crear una jerarquía de importancia cuando se habla de estos criterios. En mi opinión cada uno es crítico cuando determina qué tipo de proyecto poner en marcha, pero nunca a costa de otras consideraciones. La viabilidad a largo plazo del proyecto depende, en gran parte, de que se comprendan estos factores y como se relacionan entre sí. Tratar de hacer "la cosa más importante desde el punto de vista político" sin tener en cuenta las habilidades de uno mismo, los intereses y los deseos es una receta destinada al fracaso. Pero al mismo tiempo, elevar los intereses y deseos de uno mismo sobre las otras consideraciones, incluida la relevancia política, el apoyo financiero y el beneficio colectivo y comunitario, es volverse hacia el activismo. Debe existir un equilibrio en las consideraciones, no simplemente la compresión del contexto local y sus posibilidades. La mejor idea en Winnipeg puede ser mediocre en Manhattan, o un inútil deseo en Sao Paulo. Las diferencias en el tamaño de la población, la historia política, la cultura, el coste de vida, son inherentes a los proyectos activistas, el apoyo a la comunidad, y sobre todo, deben jugar todos un importante papel, y no existe un prototipo que aplicar en cada caso.

Una advertencia: nada de esto va a ser fácil. De algún modo, la parte fácil es el trabajo conceptual inicial, la investigación, la recaudación de fondos, y establecer el proyecto o negocio, lo cual puede ser divertido e inspirador al mismo tiempo. Sin embargo, nada te preparará para el verdadero trabajo, ni para el estrés y la dificultad de intentar organizar un lugar de trabajo sin que ninguno de nosotros sea socializado. Habiendo pasado toda nuestra vida aprendiendo a recibir o dar órdenes, y a someternos a la jerarquía (en la familia, en la escuela, en tu lugar de trabajo y con respecto al estado) la dificultad de aprender a resolver los conflictos abiertamente, como iguales, no debería ser subestimada. Uno no debería subestimar el peligro de ser eclipsados por las tareas corrientes que a veces requieren el trabajo político serio y la organización. Puede ser duro estar centrado e inspirado en algo durante un año (o cinco años, o diez) sin reparar en su importante naturaleza política, y esto es especialmente cierto si el trabajo en sí mismo es física y emocionalmente exigente. Tener unas expectativas realistas con respecto a los negocios que uno puede proponerse crear es importante. Es absolutamente iluso creer que un "paraíso" igualitario, participativo, feminista, socialista, anarquista o de cualquier otro tipo puede crearse en un día (o, mejor dicho, alguna vez), y las expectativas poco realistas son una forma rápida de caer en la decepción y el agotamiento. Sin embargo, es igualmente inútil creer que nada tiene remedio, o que cualquier impacto que tengamos es insignificante comparado con lo que debería hacerse. Establecer un equilibrio entre las esperanzas y la realidad no siempre es fácil, pero es necesario si nuestros esfuerzos van a apoyarse en un idealismo juvenil el resto de nuestras vidas.

De cualquier forma, basta de desvaríos por ahora...
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aquí estamos porque hemos lllegao, jajajaja


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« Respuesta #2 en: 30 de Marzo de 2006, 08:54:48 »

joder...!! me lo he leio entero !! jajajaja
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No tengo firma, pero sí número de cuenta...jajajaja

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