cathy_bcn
Administrador
Guru
   
Karma: 35
Desconectado
Sexo:
 Spain
Mensajes: 700
580.00 credits View InventorySend Money to cathy_bcn
|
 |
« Respuesta #15 en: 11 de Agosto de 2006, 09:08:21 » |
|
Hans von Büllow director de orquesta en un concierto en Hamburgo.
Veamos cuál es el famoso “Método Büllow de Apreciación Musical” en una dramatización personal. Los directores de orquesta tienen fama de casi todo, pero de lo que más, de tiranos. Seguro que alguna vez han pensado, al salir de un concierto, que menudo coñazo de obra aquella que acababan de escuchar.
Ah, el concierto ha terminado, ustedes han disfrutado de la música (o no, da igual) y, después de los aplausos, se levantan, comentan algo con sus vecinos de butaca, encienden un puro (en esos días todavía no estaba prohibido), se ponen el abrigo y se disponen a salir del teatro. Mmmm, ¿qué pasa en la entrada, que hay tanta gente en el vestíbulo? ¿Cómo, que las puertas están cerradas?
- Oiga, acomodador, ¿no abren las puertas?
- No, caballero.
- ¿Cómo que no?
- Es que, perdonde usted, pero Herr von Büllow ha ordenado cerrarlas.
- No diga tonterías, ande, ábralas ya, que moriremos asfixiados aquí. Mire a esa señora con la estola de marta cibelina, se está poniendo roja.
- Yo diría que más bien morada, si el señor me permite la opinión.
- La permito, la permito. Morado es seguramente el color que está adquiriendo su cara. Tiene usted un ojo excelente, buen hombre.
- Gracias, señor.
- De nada, de nada. En fin, yo no tengo mucha experiencia en síntomas de ahogamiento, excepción hecha de mi tía abuela Berta, que suele desmayarse cada martes a las 19:43 exactamente, pero me inclino a pensar que ese aspecto fuertemente violaceo se debe a su incapacidad para poder inspirar y espirar en condiciones.
- Debe ser por la enorme cantidad de gente que se está arremolinando en el vestíbulo.
- Indudablemente. Lo dicho, es usted un lince.
- Gracias, señor.
- ¿Y no cree que se aliviaría la presión ejercida por esta marea humana si abrieran las puertas del teatro?
- Me va a disculpar usted, caballero, pero órdenes son órdenes, y si Herr von Büllow dice que se cierren, cerradas permanecerán.
- Mire, me voy a empezar a cabrear. ¿A qué viene semejante decisión? No veo que nadie haya matado a nadie, así que no hay ningún asesino que pudiera escapar.
- Es que el Herr Director dice que van ustedes a empezar a apreciar la Novena Sinfonía de Beethoven por las malas, que está hasta los mismísimos de que pasen de ella como si fuera una musiquilla cualquiera. Así que va a repetirla de principio a fin dentro de 10 minutos.
- Usted ha bebido.
- ¡Qué más quisiera yo!
- Vale, veo que usted también quiere irse… ¿y si hace la vista gorda?
- Si hago la vista gorda, me iré, eso seguro, pero al paro; así que, con todos mis respetos, o vuelve usted a su butaca ahora mismo por las buenas o yo y unos cuantos de mis compañeros le arrastramos hasta allí por las malas.
- Hombre, planteado así, y sabiendo que en casa me espera mi insoportable cuñado para sablearme unos cuantos marcos, casi me quedo en mi sitio. Ah, je, me olvidaba…una pequeña pregunta… Herr Director no estará pensando en repetirla luego una tercera vez, ¿no? Porque yo a mi cuñado no lo aguanto, pero todo tiene un límite.
- Pues no sabría decirle, ¡los designios de Herr Director son inexcrutables!
Pues sí, queridos lectores, como lo oyen, el propio director de orquesta mandó cerrar las puertas para que la gente no se escapara cuando iba a repetir de principio a fin la 9ª sinfonía de Beethoven en un concierto en Hamburgo: si no te gusta el chocolate, dos tazas. La moraleja de esta historia es que si a ustedes no les gusta lo que están escuchando, empiecen a buscar con su mirada las salidas de emergencia o simulen un infarto para que los saquen en medio de la pieza (y además así dan ustedes oportunidad para que alguien se haga pasar por médico para aprovechar la confusión y huir también de la sala, ¡sean solidarios!). O eso o ya pueden ser precavidos y llévarse una tartera con la cena a los conciertos.
|