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josepeke
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« en: 28 de Enero de 2006, 08:56:11 » |
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EL AMOR
Pequeña rosa, rosa pequeña, a veces, diminuta y desnuda, parece que en una mano mía cabes, que así voy a cerrarte y a llevarte a mi boca, pero de pronto mis pies tocan tus pies y mi boca tus labios, has crecido, suben tus hombros como dos colinas, tus pechos se pasean por mi pecho, mi brazo alcanza apenas a rodear la delgada línea de luna nueva que tiene tu cintura: en el amor como agua de mar te has desatado: mido apenas los ojos más extensos del cielo y me inclino a tu boca para besar la tierra.
PABLO NERUDA
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aarpc
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« Respuesta #1 en: 28 de Enero de 2006, 09:27:03 » |
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Volverán las oscuras golondrinas ...................................................
Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar, y otra vez con el ala a sus cristales jugando llamarán.
Pero aquellas que el vuelo refrenaban tu hermosura y mi dicha a contemplar, aquellas que aprendieron nuestros nombres... ¡esas... no volverán!.
Volverán las tupidas madreselvas de tu jardín las tapias a escalar, y otra vez a la tarde aún más hermosas sus flores se abrirán.
Pero aquellas, cuajadas de rocío cuyas gotas mirábamos temblar y caer como lágrimas del día... ¡esas... no volverán!
Volverán del amor en tus oídos las palabras ardientes a sonar; tu corazón de su profundo sueño tal vez despertará.
Pero mudo y absorto y de rodillas como se adora a Dios ante su altar, como yo te he querido...; desengáñate, ¡así... no te querrán!
Gustavo Adolfo Bécquer
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cathy_bcn
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« Respuesta #2 en: 30 de Enero de 2006, 10:15:06 » |
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LA DESESPERACION, DE JUAN RICO Y AMAT
Me gusta ver el cielo con negros nubarrones y oír los aquilones horrisonos bramar; me gusta ver la noche sin luna y sin estrellas, y sólo las centellas la tierra iluminar. Me agrada un cementerio de muertos bien relleno, manando sangre y cieno que impida el respirar, y allí un sepulturero de tétrica mirada con mano despiadada los cráneos machacar. Me alegra ver la bomba caer mansa del cielo, e inmóvil en el suelo, sin mecha al parecer, y luego embravecida que estalla y que se agita y rayos mil vomita y muertos por doquier. Que el trueno me despierte con su ronco estampido, y al mundo adormecido le haga estremecer; que rayos cada instante caigan sobre él sin cuento, que se hunda el firmamento me agrada mucho ver. La llama de un incendio que corra devorando y muertos apilanto quisiera yo encender; tostarse allí un anciano, volverse todo tea, oir cómo vocea, ¡qué gusto!, ¡qué placer! Me gusta una campiña de nieve tapizada, de flores despojada, sin fruto, sin verdor, ni pájaros que canten, ni sol haya que alumbre y sólo se vislumbre la muerte en derredor. Allá, en sombrío monte, solar desmantelado, me place en sumo grado la luna al reflejar, moverse las veletas con áspero chirrido igual al alarido que anuncia el expirar. Me gusta que al Averno lleven a los mortales y allí todos los males les hagan padecer; les abran las entrañas, les rasguen los tendones, rompan los corazones sin de ayes caso hacer. Insólita avenida que inunda fértil vega, de cumbre en cumbre llega, y arrasa por doquier se lleva los ganados y las vides sin pausa, y estragos miles causa, ¡qué gusto!, ¡qué placer! Las voces y las risas, el juego, las botellas, en torno de las bellas alegres apurar; y en sus lascivas bocas, con voluptuoso halago, un beso a cada trago alegres estampar. Romper después las copas, los platos, las barajas, y abiertas las navajas, buscando el corazón; oír luego los brindis mezclados con quejidos que lanzan los heridos en llano y confusión. Me alegra oír al uno pedir a voces vino, mientras que su vecino se cae en un rincón; y que otros ya borrachos, en trino desusado, cantan al dios vendado impúdica canción. Me agradan las queridas tendidas en los lechos, sin chales en los pechos y flojo el cinturón, mostrando sus encantos, sin orden el cabello, al aire el muslo bello... ¡Qué gozo! ¡Qué ilusión!
ES UN POCO LARGA, PERO ES UNA DE MIS POESIAS PREFERIDAS
BESITOS
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cathy_bcn
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« Respuesta #3 en: 30 de Enero de 2006, 10:22:20 » |
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EL CAMINO DE ANTONIO MACHADO
Caminante, son tus huellas el camino y nada mas Caminante, no hay camino se hace camino al andar Al andar se hace camino y al volver la vista a tras Se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar Caminante, no hay camino si no estelas en la mar
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josepeke
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« Respuesta #4 en: 30 de Enero de 2006, 08:14:48 » |
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A NERUDA
A ese poeta que nació en mi tierra, que escribió al mar y a las estrellas, que navegó los mares para inspirar su pluma, para buscar la musa que guiara sus letras. A ese poeta que le gritó al viento todo el amor en cien sonetos, que se inspiró en la vida de su humilde pueblo, que murió de pena al verlo muerto. A ese poeta de la Isla Negra que recorrió el mundo sin olvidar su tierra, a ese capitán de aquellos versos que lo casó la luna rodeada de estrellas. A ese poeta le debo estos versos, a ese gran hombre dedico estas letras.
Teresa Aburto Uribe
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aarpc
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« Respuesta #5 en: 30 de Enero de 2006, 08:33:02 » |
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ACEITUNEROS
Andaluces de Jaén, aceituneros altivos, decidme en el alma: ¿quién, quién levantó los olivos?
No los levantó la nada, ni el dinero, ni el señor, sino la tierra callada, el trabajo y el sudor.
Unidos al agua pura y a los planetas unidos, los tres dieron la hermosura de los troncos retorcidos.
Levántate, olivo cano, dijeron al pie del viento. Y el olivo alzó una mano poderosa de cimiento.
Andaluces de Jaén, aceituneros altivos, decidme en el alma: ¿quién amamantó los olivos?
Vuestra sangre, vuestra vida, no la del explotador que se enriqueció en la herida generosa del sudor.
No la del terrateniente que os sepultó en la pobreza, que os pisoteó la frente, que os redujo la cabeza.
Árboles que vuestro afán consagró al centro del día eran principio de un pan que sólo el otro comía.
¡Cuántos siglos de aceituna, los pies y las manos presos, sol a sol y luna a luna, pesan sobre vuestros huesos!
Andaluces de Jaén, aceituneros altivos, pregunta mi alma: ¿de quién, de quién son estos olivos?
Jaén, levántate brava sobre tus piedras lunares, no vayas a ser esclava con todos tus olivares.
Dentro de la claridad del aceite y sus aromas, indican tu libertad la libertad de tus lomas.
Miguel Hernández, 1937
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josepeke
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« Respuesta #6 en: 31 de Enero de 2006, 09:21:23 » |
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LA VENGANZA DE MUDARRA
A cazar va don Rodrigo, y aun don Rodrigo de Lara: con la grande siesta que hace arrimádose ha a una haya, maldiciendo a Mudarrillo, hijo de la renegada, que si a las manos le hubiese, que le sacaría el alma. El señor estando en esto, Mudarrillo que asomaba. —Dios te salve, caballero, debajo la verde haya. —Así haga a ti, escudero, buena sea tu llegada. —Dígasme tú, el caballero, ¿cómo era la tu gracia? —A mí dicen don Rodrigo, y aun don Rodrigo de Lara, cuñado de Gonzalo Gustos, hermano de doña Sancha; por sobrinos me los hube los siete infantes de Salas; espero aquí a Mudarrillo, hijo de la renegada; si delante lo tuviese, yo le sacaría el alma. —Si a ti te dicen don Rodrigo, y aun don Rodrigo de Lara, a mí Mudarra González, hijo de la renegada; de Gonzalo Gustos hijo y anado de doña Sancha; por hermanos me los hube los siete infantes de Salas. Tú los vendiste, traidor, en el val de Arabiana, mas si Dios a mí me ayuda, aquí dejarás el alma. —Espéresme, don Gonzalo, iré a tomar las mis armas. —El espera que tú diste a los infantes de Lara, aquí morirás, traidor, enemigo de doña Sancha.
Anónimo
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aarpc
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« Respuesta #7 en: 01 de Febrero de 2006, 10:21:28 » |
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RENE F.A. SULLY-PRUDHOMME
(1839 – 1907)
POETA ME CREI
Poeta me creí: ¡dulce mentira
quizás de la ilusión! Ley a la lira
otros dictaron, y a ella me someto.
Pero es mi corazón cerrado abismo;
si tierno, amante, fiel, arde en secreto,
¿quién lo sabrá como lo sé yo mismo?
Ninguna cuerda que pulsó mi mano
respondió en son acorde al ritmo arcano
que en mi pecho latía;
mi alma, ansiosa de gloria,
con la palabra siempre en rebeldía
lucha, y jamás alcanza la victoria.
Pero ¿qué? Si la arcilla muerta y fría
al genial escultor, que nunca duda,
niega tosca el contorno imaginado,
el artista, vencido en la lid ruda,
¿es menos inspirado?
Si al querer yo esculpir obra maestra,
aparece a la luz pobre y borrosa,
porque el escoplo vaciló en mi diestra,
Dios, para quien todo está presente,
brillante la verá y esplendorosa,
como surgió en mi mente.
Cuando el afán del alma he convertido
en sones perceptibles al oído,
¿comprende acaso el mundo
mi goce intenso o mi dolor profundo?
Entre todos sus nombres,
amor, esa palabra hija del cielo,
es la única en la lengua de los hombres
que expresa fiel nuestro común anhelo.
¡Dichoso quien la imagen que ha soñado
ve aparecer viviente
en el raudal de un verbo inmaculado,
como un límpido arroyo transparente,
y nos muestra, en su júbilo o su cuita,
cómo su ansioso corazón palpita,
haciendo palpitar el vago ambiente!
Fáltame, al expresar mi pensamiento,
adecuado instrumento,
y es, en esta porfía,
tan grande mi ambiciosa fantasía
como pobre mi acento.
Soy rico y nadie aprecia mi tesoro;
él va siempre conmigo;
mas queda oculto el resplandor del oro
en los tristes harapos del mendigo.
El bronce, sin la efigie en él grabada,
es riqueza ilusoria;
tengo una gruesa barra no acuñada;
tengo el metal para comprar la gloria,
y no me sirvió nunca para nada.
¡La gloria! ¡Qué ilusión tan seductora!
¡Sobrenadar en la oleada inmensa
que rueda irresistible, arrolladora,
y hundiendo el nombre obscuro,
va del Pasado, envuelto en bruma densa,
al brillante horizonte del Futuro!
¡Ver cómo flota y flotará valiente
la obra mía en el piélago inclemente,
del uno al otro extremo de la tierra,
mientras aliente yo, cuando haya muerto,
como el audaz bajel, al que no aterra
la tempestad, y con el mar en guerra,
vuelve gallardo y triunfador al puerto!
Ese sueño tan dulce y tan hermoso
perturbará el reposo
de mi edad juvenil, y si no acierto
a eternizar mi halagadora idea,
que, a lo menos, mi pobre poesía
en otro corazón renacer vea,
y al calor de su dulce simpatía,
palpite en él feliz, y amada sea!
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josepeke
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« Respuesta #8 en: 09 de Febrero de 2006, 08:37:06 » |
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"...La poesía es como el viento, o como el fuego, o como el mar. Hace vibrar árboles, ropas, abrasa espigas, hojas secas, acuna en su oleaje los objetos que duermen en la playa..."
José Hierro (España, 1922 - 2002)
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aarpc
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« Respuesta #9 en: 10 de Febrero de 2006, 06:50:29 » |
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Romance de la Pena Negra .............................................
Las piquetas de los gallos cavan buscando la aurora, cuando por el monte oscuro baja Soledad Montoya.
Cobre amarillo, su carne, huele a caballo y a sombra. Yunques ahumados sus pechos, gimen canciones redondas. Soledad, ¿por quién preguntas sin compaña y a estas horas? Pregunte por quien pregunte, dime: ¿a ti qué se te importa? Vengo a buscar lo que busco, mi alegría y mi persona. Soledad de mis pesares, caballo que se desboca, al fin encuentra la mar y se lo tragan las olas. No me recuerdes el mar, que la pena negra, brota en las sierras de aceituna bajo el rumor de las hojas. ¡Soledad, qué pena tienes! ¡Qué pena tan lastimosa! Lloras zumo de limón agrio de espera y de boca. ¡Qué pena tan grande! Corro mi casa como una loca, mis dos trenzas por el suelo, de la cocina a la alcoba. ¡Qué pena! Me estoy poniendo de azabache, cama y ropa. ¡Ay mis camisas de hilo! ¡Ay mis muslos de amapola! Soledad: lava tu cuerpo con agua de las alondras, y deja tu corazón en paz, Soledad Montoya.
Por abajo canta el río: volante de cielo y hojas. Con flores de calabaza, la nueva luz se corona. ¡Oh pena de los gitanos! Pena limpia y siempre sola. ¡Oh pena de cauce oculto y madrugada remota!
Federico García Lorca
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