· Año: 2008
· País: España
· Edad: Sin clasificar
· Valoración: 2
Como diría algún escéptico posunamuniano y pasivo: "si es que todo está más que inventado". Incluso en un tema tan "de rabioso hoy en día" como la clonación, que el séptimo arte trató con carismática solvencia en su vertiente bufa ("
Mis dobles, mi mujer y yo") y siniestra-regomella ("
Los niños del Brasil"). Pero como el cine español está crecido y hasta sobrado, lo mismo se atreve con temas hace poco tabús (más que nada por la alarma roja de alipori) como el apocalipsis sureño o las máquinas de copiar gente (y esta vez no es mortadelismo). Y lo bueno es que tampoco les sale mal del todo. Una de las claves está en lo fácil que es imaginar a la nueva hornada de directores como Martin Tupper, el de "Sigue soñando": pegados a la tele desde la primera papilla y sacándose el máster en acción y persecución.
Así, no es de extrañar que Guillermo Groizard luzca en las alforjas de su currículo series como "Policías" o "
Cuenta atrás", cuyos estilos y lenguajes están más que presentes en este "
Proyecto dos" (¿o Dios?), una intriga seudopolicial y correcaminos protagonizada por un solvente
Adrià Collado (en parecido mojón que en la reciente "Km. 31"), quien encarna a un científico que se sospecha uno de los clones de su visionario padre. Fiel a su ideología, todo aquí huele a lujosa fotocopia televisiva: sus tiros de cámara (y los otros), las fintas de sus tenues tramas, el grueso desengrasante humorístico del personaje de Alfonso Lara, las estrellas invitadas (un contundente José María Pou), e incluso el mobiliario del desbaratado hogar familiar. En fin, un distraído producto de los llamados "de buena factura técnica" y con una virtud esencial: no tiene cortes publicitarios. Que pase el siguiente.