· Año: 2008
· País: España
· Edad: Mayores 13 años
· Valoración: Solamente presentar al protagonista de este documental se llevaría todo el espacio de esta reseña: Jordi Solé Tura, histórico del partido comunista en la clandestinidad, fundador del PSUC y, luego, uno de los padres de la Constitución y ministro de Cultura socialista. Con ser una trayectoria trepidante y atravesada por la Historia, ello no libraría a la película de caer en el mero reportaje histórico, que todavía hay quien quiere hacer pasar como documental, si no fuera por algunos elementos que la distinguen.
La narra su hijo
Albert, si bien la locución resulta curiosamente inexpresiva, y presenta el testimonio emocionado de la mujer del político; pero, sobre todo, cuenta con la presencia/ausencia de Solé Tura, quien es, paradójicamente, quien menos interviene a la hora de contar su historia. La razón es que padece Alzheimer, enfermedad que despersonaliza y borra la memoria; ello dota a la película de un inopinado sentido de urgencia y melancolía: ver a Solé leyendo cartas escritas a su mujer desde la cárcel Modelo, que no recuerda, o tratando de recordar el nombre de sus seres queridos.
Por supuesto, la trayectoria de aquel "panadero de pueblo que llegó lejos", de la clandestinidad a las portadas de prensa, le queda tan lejos que son otros quienes deben evocarla por él: la aparición de Fraga, Pujol, Carrillo, Tàpies y otros ilustres personajes históricos es un "bonus" que se agradece (sabe a poco el fascinante recuento de las luchas intestinas del partido comunista) pero el "pathos" del filme reside en esa reconstrucción colectiva de la memoria contra (literalmente) el olvido de la persona que está en su centro.